La primera señal de alarma
La mañana del 25 de mayo de 2026, las estaciones meteorológicas del sur de Inglaterra comenzaron a registrar temperaturas que los meteorólogos inicialmente asumieron como errores instrumentales. A media tarde, Kew Gardens, en el oeste de Londres, registró 34,8°C, el día de mayo más caluroso de la historia británica . Al día siguiente, la misma estación elevó el récord a 35,1°C . En París, los usuarios del metro descendían a las estaciones buscando refugio de un aire que parecía pleno verano, aunque el calendario insistía en que aún era primavera. La temperatura media en Francia esa semana alcanzó niveles nunca vistos en ningún mes de mayo desde que comenzaron los registros en 1900 .