El gobierno ruso ha publicado sus cifras económicas de 2026 a través de Rosstat, el servicio federal de estadística [7, 8, 9, 10, 11, 12]. Sobre el papel, los datos existen. El problema es lo que viene después: confiar en ellos.
Esto no es un problema nuevo. Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, el aparato estadístico ruso opera en una realidad paralela. Los economistas independientes llevan años triangulando el rendimiento económico real a partir de volúmenes de exportación energética, imágenes satelitales de instalaciones industriales y datos comerciales de países socios. La brecha entre las afirmaciones de Moscú y la realidad observable se ha ampliado constantemente. Ahora, con las cifras de 2026 en la mano, la cuestión es si alguien fuera del Kremlin sigue escuchando.