Los resultados preliminares están sobre la mesa, los observadores internacionales han bendecido el proceso y el primer ministro Nikol Pashinián ha proclamado su victoria [2, 7, 14, 24]. Sin embargo, la cifra más trascendental de las elecciones parlamentarias armenias puede que no sea el 49,82 por ciento de su partido Contrato Civil — sino los 18.125 electores que materializaron entre la iteración previa del censo y el día de votación [12, 17, 23, 26].
Según múltiples medios [12, 17, 23, 26], la Comisión Electoral Central anunció que el número de votantes con derecho a voto había aumentado a 2.503.976 desde 2.485.851. Eso supone un incremento del 0,7 por ciento aproximadamente en un país donde la emigración ha marcado la tendencia demográfica durante años. La Comisión no ha ofrecido ningún desglose público sobre cómo se añadieron estos nombres, ni ha explicado por qué la revisión se produjo tan cerca de los comicios. Para unas elecciones presentadas como prueba de consolidación democrática, la opacidad resulta llamativa.