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Artículo n.º 18 · El informe de hoy
IlustraciónHindsite · Arte editorial

La sentencia de La Haya sobre Gaza: una orden vinculante que Israel ignoró en horas

La directiva de la CIJ de detener operaciones en Rafah reveló no la fortaleza de la jurisprudencia sino su impotencia cuando Estados poderosos eligen el desacato.

Cuando la Corte Internacional de Justicia ordenó a Israel cesar de inmediato las operaciones militares en Rafah [8, 23, 24], supuso el pronunciamiento jurídico más claro que el tribunal podía emitir sin llegar a una determinación definitiva de genocidio. Israel respondió con más de sesenta ataques aéreos sobre la ciudad en cuarenta y ocho horas, según documentó Euro-Mediterranean Human Rights Monitor [8]. El desacato no fue incidental. Fue estructural.

El caso de genocidio presentado por Sudáfrica en enero de 2024 [1, 2, 3, 5, 25] activó medidas provisionales —órdenes vinculantes bajo el artículo 41 del Estatuto de la CIJ que exigen a Israel prevenir actos genocidas, permitir ayuda humanitaria y castigar la incitación [2, 3]. El tribunal consideró las alegaciones de Sudáfrica lo bastante plausibles como para justificar tales medidas [2]. En agosto de 2025, el Ministerio de Sanidad de Gaza registraba 60.138 muertos, un promedio de noventa y un fallecimientos diarios [3]. Más de 25.000 mujeres y niños figuran entre las víctimas confirmadas [1, 2]. La estimación de muertes traumáticas de The Lancet alcanzaba las 93.000 en mayo de 2025 —aproximadamente el 4–5 por ciento de la población prebélica de Gaza [3].

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jueves, 11 de junio de 2026Explorar el archivo →