Los San Antonio Spurs permitieron 76 puntos en la primera mitad del cuarto partido, luego limitaron a los Knicks a 31 en la segunda, y aun así perdieron. Esa rareza estadística resume la peculiar historia defensiva de estas Finales [14]. Victor Wembanyama, el primer Jugador Defensivo del Año unánime en la historia de la NBA [30], ha anclado tramos de sofocante protección del aro. Pero a lo largo de cuatro partidos, los Spurs han oscilado entre la dominación y el desorden, y el patrón revela un problema estructural: la genialidad defensiva individual no se traduce automáticamente en resiliencia colectiva.
CBSSports informa que los Spurs anotaron el 59,6 por ciento en la primera mitad del cuarto partido, luego el 20,5 por ciento en la segunda [14]. Ese cambio es tanto un colapso ofensivo como un renacimiento defensivo de los Knicks, pero subraya cómo la identidad defensiva de San Antonio ha sido episódica en lugar de sostenida. The Athletic señala que la defensa de los Knicks ha sido un punto fuerte durante todos los playoffs [15, 18, 19], y en el cuarto partido esa fortaleza se transformó en asfixia: Nueva York forzó triples contestados, controló las oportunidades de contraataque y negó a los creadores secundarios de los Spurs el espacio que disfrutaron al inicio. Los 33 puntos de OG Anunoby y su canasta ganadora tras rebote ofensivo [14] no surgieron de genialidad ofensiva sino de una presión defensiva sostenida que agotó la creación de tiro de San Antonio.