### El ataque que ninguno esperaba
El 7 de abril tres pistoleros abrieron fuego frente al consulado israelí en Estambul, hiriendo a dos policías turcos y dejando al menos un atacante muerto [1, 2, 5, 7, 13]. Ambos gobiernos condenaron rápidamente el asalto como terrorismo [2, 5]. Pero esa rara unidad de lenguaje ocultaba un desorden más profundo. Turquía detuvo a casi 200 sospechosos en los días siguientes [11, 22], una redada tan amplia que sugería que Ankara había sido tomada por sorpresa por una operación que ahora afirmaba comprender perfectamente. Israel, por su parte, no ofreció gratitud pública por las detenciones ni emitió comunicado conjunto con sus homólogos turcos. La temperatura diplomática permaneció tan fría como antes de que sonaran los disparos.