La aritmética de la catástrofe
En las 24 horas previas a las ocho de la mañana del 17 de mayo, murieron seis niños más . La cifra en sí misma resulta casi abstracta por su pequeñez: seis, en una nación de 170 millones de habitantes. Pero situada en el contexto del brote de sarampión en Bangladesh, esas seis muertes representan algo mucho más inquietante: el tamborileo diario de una catástrofe prevenible que ya se ha cobrado 610 vidas .